Durante el mes de noviembre tuve el honor de participar, junto a la Universidad Pública de Navarra, en el Congreso Internacional sobre Biometría, Derecho Administrativo y Datos, un espacio de encuentro en el que abordamos algunas de las cuestiones más relevantes sobre el presente y el futuro de la biometría, la inteligencia artificial y su impacto en la protección de los derechos fundamentales y la privacidad.
Durante el congreso, se debatieron aspectos clave como la seguridad en la autenticación biométrica, el equilibrio entre innovación y protección de datos, y la transición hacia sistemas basados en los principios de «privacy by design» y «privacy by default». También analizamos la importancia de incorporar capas adicionales de seguridad para evitar fraudes de identidad potenciados por la IA, así como la regulación de estos usos en el marco del Reglamento de Inteligencia Artificial (RIA), que establece criterios claros para minimizar riesgos y garantizar la confianza en estas tecnologías.
En este contexto, una conclusión central del congreso fue clara: no debemos frenar el avance de la innovación, sino garantizar que este progreso se realice de manera ética y respetuosa con los derechos fundamentales. La biometría y la inteligencia artificial están transformando nuestra sociedad, y su implementación debe llevarse a cabo con responsabilidad y rigor jurídico.
Este congreso fue una oportunidad excepcional para reflexionar sobre los retos que nos depara el futuro en materia de biometría y derecho.
